Eva Rufo: «Mi lugar favorito del mundo está donde estoy yo»

Hay que dejar de «morirse de ilusión» y empezar a «vivirse de ilusión». Creo que todo va mejor si se hace así. La ilusión es un motor, una forma más de plantear la vida. Y hay cosas que, por mucho que te las imagines, consiguen superar las expectativas.

Cuando me da el bajón creativo (que no son pocas veces), esta es la charla a la que siempre —lo juro, siempre— vuelvo. Y porque creo que, a veces, el recuerdo puede ser tan inspirador como el presente. Y yo, que soy del ala cabezota de la familia, me empeño todos los días en que el bloqueo no pueda con la ilusión.

Aquella tarde de 2021 (se dice pronto), Soraya y yo cambiamos la que podría haber sido una tarde cualquiera en La Latina de Madrid o en el Carmen de nuestra València, por un encuentro patrocinado por Mr. Google y sus videollamadas con la actriz, creadora y semilla: Eva Rufo.

Prometo que dentro de unas líneas entenderás lo de la semilla, porque si algo tiene Eva, es la capacidad de generar cosas en quien la mira por la pantalla, la escucha desde la butaca o la sigue a través de las redes.

Como actriz, inspiración; como impulsora, creatividad; como persona, magia.

No he querido tocar ni una coma de lo que nos contó Eva en su momento, por lo que verás que en las próximas líneas se hace alusión a algunos proyectos que ya forman parte de su trayectoria. Pero para ponerte al día, además de explorar sus redes, puedes asomarte a algunos de sus últimos trabajos, como La Fortaleza de Lucía Carballal, una de las obras más aclamadas por crítica y público de la pasada temporada, que se podrá ver dentro del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro en su edición de 2025; o sumarte al II La Casa del Verso, un taller sobre cómo hacer presente la poética del pasado, que impartirá junto al actor y dramaturgo Eduardo Mayo en el marco de las formaciones del propio festival.

También, en 2026, formará parte del proyecto El nudo gordiano junto a María Morales y dirigidas por Israel Elejalde, dentro de la programación de temporada de Teatro Español.

El día que escribí la entradilla de esta entrevista para A2VOCES, dije que era una de las más bonitas que habíamos hecho y agradecí a Eva y al equipo de Elvira Herrera (representación) por ponerlo tan fácil. Hoy, cuatro años después, rescato la conversación y pienso en la capacidad de las palabras para poder con todo. Eva Rufo nos acompañó en aquella aventura y de nuevo, sin saberlo, vuelve a cogerme de la mano para girar en otra de las movidas que me he vuelto a inventar. Y qué bien volver a hacerlo así.

Ahora sí: la función está a punto de empezar y la primera pregunta parece sencilla… o quizás no tanto. Eva me la desmonta en un minuto, y con ella, se abre paso una lucidez que no abandonará ninguno de los rincones de la conversación.

Después de licenciarse en Arte Dramático por la RESAD y formar parte durante dos años de la primera promoción de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico, Eva dio el salto al elenco de los “mayores”. Comenzaba así un nuevo ciclo, profesional y vital, en el que el teatro clásico se convirtió en el centro de gravedad.

Pero la necesidad de arriesgar —esa que acompaña a todas las actrices inquietas— no tardó en aparecer. Como punto de inflexión, decide abandonar la compañía y “lanzarse a los leones” de la interpretación, enfrentándose a proyectos diversos y al salto al audiovisual. Le pido que me cuente cómo se enfrenta a cada representación. Qué busca. Cómo trabaja.

Fotografía de Geraldine Leloutre. Fuente: http://www.evarufo.es

En una entrevista para La Sala de RNE, Eva contaba una escena que me fascinó: durante la gira de Las bizarrías de Belisa, hicieron parada en Costa Rica. A mediodía, tras el colegio o en la pausa de la comida, el Teatro Nacional se llenaba. Allí, los espectadores disfrutaban de una versión reducida de media hora. Teatro como pausa, como ritual cotidiano.

Le pido que me cuente alguna otra anécdota de esa etapa. Algún recuerdo que le haya dejado huella durante las giras o los años en la compañía.

Ojalá adaptáramos ciertas costumbres de otros sitios. Por ejemplo, valorar más las salidas al teatro cuando estamos en el colegio, obligarnos a leer con criterio, a consumir cultura… porque sí, desde pequeños. Porque el hábito de mirar —y de mirar a través de otros— también se educa, tal y como me cuenta Eva.

La vocación es imprescindible en cualquier ámbito laboral, pero si hablamos de interpretación, aún más. No basta con saber el texto, ni con estar en el sitio adecuado. Hay algo que nace de dentro —una necesidad, un pulso— que no se aprende ni se finge.

El problema —o quizás no— es que vivimos en una época en la que prima la consecución del éxito por encima de todo. Donde a veces cuentan más los seguidores que las emociones. Le pregunto si son lícitas estas vías para lograr ser un buen actor. Y qué hay, en realidad, detrás de todo eso.

Pero ahora en muchos castings manda Instagram…

Eva Rufo en La Geometría del Trigo de Alberto Conejero. Fotografía de Marcos G Punto. Fuente: http://www.evarufo.es

Creo que los actores, inevitablemente, generan un vínculo con nosotros como espectadores. Y lo cierto es que somos más listos de lo que a veces parecemos: sabemos detectar quién está al otro lado por verdadera vocación… y quién no.

En un mundo cada vez más conectado, donde las redes sociales se han convertido en una herramienta imprescindible para la visibilidad de los actores, no podía dejar de preguntarle a Eva cómo se lleva con ellas.

Las redes, para quien las entienda. Volvamos al teatro, que es lo nuestro.

En octubre de 2021, Eva estrenaba Cada átomo de mi cuerpo es un vibroscopio en el Teatro de la Abadía, con una parada posterior en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares. Una propuesta valiente en la que no solo se subía a escena, sino que también ejercía como creadora. La pieza parte de una figura poderosa y poco habitual en los escenarios: Hellen Keller. ¿Cómo nace esta fascinación por ella y cómo se construye el proyecto?

Fotografía de MaríaLaCartelera. Fuente: http://www.evarufo.es

La historia de Helen Keller es, por sí sola, una invitación a repensarlo todo. Pero en esta propuesta no se trataba solo de ponerla en escena, sino de establecer un diálogo profundo con ella y con su contexto. Eva lo explica así:

Antes de pisar los escenarios, Eva estudió Educación Especial. Lo mencionaba al inicio casi como una nota al margen, pero inevitablemente resuena al hablar de Helen Keller. Le pregunto si esa formación ha influido, de algún modo, en el desarrollo del proyecto.

Este espectáculo es valiente y diferente. No sorprende que solo una productora como Rokambolescas —la de Nacho Guerreros y Fabián Ojeda— se atreviera a lanzarse contigo y con el resto del equipo a la piscina.
Le pregunto cómo nació esa sinergia.

Una de las cosas que más llama la atención en Cada átomo de mi cuerpo es un vibroscopio, además del trabajo de David Testal y todo el equipo técnico y artístico, es la presencia constante de voces femeninas. Voces que aportan matices y miradas que a menudo faltan en el escenario.

Le pregunto a Eva si cree que hacen falta más mujeres detrás del telón y si este es el momento justo para que nuestras historias, las que muchas veces no se han contado, salgan a la luz.

Cambiando un poco de tema, en esta casa no es ningún secreto que se venera a Oriol Tarrasón. Tampoco sorprende que Amar es para siempre fuese una de las series diarias más consolidadas de la televisión española. Eva dio vida a uno de los personajes más complejos de la novena temporada: Estefanía.

Me contó como fue la experiencia de trabajar junto a Oriol, con el resto del equipo de la serie, y además, en unas circunstancias tan complicadas como la pandemia.

Eva Rufo y Oriol Tarrasón en ‘Amar es para siempre’. Fotografía de Manuel Fiestas. Fuente: http://www.vemostv.com

Aunque gran parte de su trayectoria ha estado sobre los escenarios, también ha dejado huella en el audiovisual. Series como El NudoLa Catedral del Mar o Carlos Rey Emperador forman parte de tu recorrido profesional. Le pregunto a Eva hasta qué punto estos proyectos le enriquecen tanto a nivel personal como profesional.

No hace mucho había un amplio grupo de actores y actrices que se enorgullecían de que ellos y ellas no hacían televisión…

Después de haber vivido el teatro y el audiovisual desde dentro, me surge la curiosidad: ¿te has planteado dar el salto a la dirección? Ya sea en teatro, cine o televisión, ¿qué te despierta esa idea?

Fotografía de David Testal. Fuente: http://www.evarufo.es

Antes de acabar con la entrevista, le pido a Eva que conteste unas cuantas preguntas rápidas sobre lo que lee, escucha, ve y en definitiva: siente.

¿Se puede mezclar en el mismo cóctel a Hellen Keller, Cassavetes, Gena Rowlands y Manzanita? La respuesta es sí y te lo demuestro ya.

-Un libro: El mundo en el que vivo de Helen Keller.

-Una serie a la que siempre vuelves: no suelo revisionar series pero hace poco he vuelto a ver Secretos de un matrimonio. He visto primero la versión de Bergman y después la contemporánea, es una barbaridad. Me quedo también con El ala oeste de la Casa Blanca porque fue la primera serie que vi y me hacía maratones, aprendí de política, de comunicación y descubrí a Aaron Sorkin. Por deciros una más, The Leftovers es una serie maravillosa que también me gusta mucho.

-La peli que nunca podrías dejar de ver: no lo veis pero tengo aquí un cartel de Una mujer bajo la influencia de John Cassavetes porque aunque soy poco mitómana, si tuviera que escoger un referente femenino que me guía es Gena Rowlands.

-Canción en bucle: tengo algunas inconfesables. Una que me gusta mucho y me emociona es la versión de Il Mio Canto Libero de Manzanita, es una barbaridad. Cualquier canción de Sigur Rós y una versión de Alfonsina y el Mar del contrabajista Avishai Cohen.

-Un referente: a nivel humano te diría que cualquier persona con coherencia porque me parece que es algo que se nos está escapando, esto de hablar y obrar en consecuencia. Estamos un poco despistados con eso, así que en este momento, cualquier persona coherente para mí se convierte en un ejemplo valioso.

-Tu lugar favorito en el mundo: lo digo en la obra, es algo que me ha pasado trabajando en Cada átomo de mi cuerpo es un vibroscopio. He encontrado un mundo entero, enorme, dentro de mí. Así, mi lugar favorito del mundo está donde estoy yo, y eso me lleva a sentirme en casa en cualquier sitio.

Fotografía de David Testal. Fuente: http://www.evarufo.es

Una vez me dijeron que lo más importante en la vida era ser consecuente con nuestras elecciones y que, en general, debía hacerle más caso al corazón. Ser honesta conmigo misma, moverme al ritmo de la vocación. Desde entonces, creo en la honestidad como valor universal y le doy más importancia a las cosas que me gustan. Aprendo de gente que está aquí para aportar y para hacer bien.

Gente como Eva Rufo: con sus personajes, con su forma de mirar una profesión que le apasiona pero no le ahoga, con su necesidad de trabajar la coherencia y la importancia de encontrar —y habitar— nuestro lugar favorito en el mundo.

*Fotografía principal de Alba García. Fuente: http://www.evarufo.es


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