Si algo no se nos puede negar a los millennials es que somos la generación de la resiliencia… y de la nostalgia. Sobre todo de esto último. Nos aferramos a ella como si la vida se fuera a acabar mañana. Y si ese día llega, que nos pille bailando un hit de principios de los 2000. No vaya a ser que se nos olvide de dónde venimos.
Aunque, siendo justa, tampoco nos lo están poniendo difícil. Estamos viviendo nuestra mejor vida en plena era de los reencuentros de los grupos que nos hicieron felices. Los que colapsaban las paredes de gotelé con pósters. Los que nos obligaban a comprar discos, leer los agradecimientos, aprendernos las letras y soñar con que algún día nos firmaran con rotulador permanente del caro, para que el autógrafo no se borrara nunca.
Pues bien, la charla de hoy tiene mucho de todo eso. De arte por los poros, adolescencia desmedida y un reencuentro inesperado con una banda que marcó época.
Kiko, Juande y Javi —más conocidos como Los Caños— regresan 20 años después de su final con una gira de conciertos que tenía prevista una única parada en Sevilla… y ha terminado convirtiéndose en una celebración que recorrerá las principales ciudades de España. Un directo en el que no faltarán sus temas más especiales, ni la entrega de un público que pedía a gritos esta revolución en forma de vuelta.
Ahora sí, ponemos el discman a funcionar —lo de Spotify, otro día si eso—, suenan los primeros acordes de Niña piensa en ti y nos sumergimos en una charla maravillosa con Kiko, que ya forma parte de la historia de este pequeño rinconcito cultural que es puntoDgiro. ¡Vamos con todo!
Es marca de la casa empezar con la siempre pejiguera pregunta de “preséntate”, pero en este caso con Kiko Gaviño —voz inconfundible de Los Caños— creo que no hace falta. Así que vamos al grano, a lo que nos lleva aquí: los comienzos. ¿Cómo recuerda esos inicios?
Los inicios los recuerdo como una aventura impresionante. Nos dieron la posibilidad con catorce años de poder hacer lo que nos gustaba y vivir una vida un poco surrealista. Con esos años tienes edad de estar en tu casa, con tus padres, de estudiar, de echarte tu primera novia… en fin, todo ese tipo de cosas.
Se nota que la nostalgia empieza a impregnar cada minuto de entrevista. Kiko continúa contándome cómo vivió todo ese proceso prematuro de aterrizaje en la música…
Pero nos recuerdo como tres niños que fueron muy valientes. Desde tan pequeñitos tener las ideas tan claras, tener claro que lo que nos gustaba era la música, y eso es lo que hicimos: luchar por ello.
Volvemos al presente. Han pasado nada menos que 25 años desde el primer disco de Los Caños y 20 años desde la disolución de la banda. Un final que quizás se precipitó, pero sirvió para que sus integrantes tomaran su propio camino.
Kiko se embarcó en un proyecto con su hermana Shara, dándonos otro de los dúos referentes del panorama musical patrio: Kiko & Shara. Mientras tanto, Juande y Javi han seguido ligados al mundo de la música desde la trastienda, tanto en la parte de producción como en la de difusión e impulso de la música en directo. Ahora, este reencuentro se celebra a pulmón, pero vamos a descubrir cómo se ha gestado.
Lo primero es la nostalgia, el echar de menos un poco lo que dejamos atrás. Creo que el grupo ha tardado mucho en volver, es una pena porque ya los años han pasado y creo que hubiera estado bien que hubiéramos vuelto antes, incluso. Pero bueno, el destino ha querido que fuera así.
¿El momento era ahora?
Sí, al final es verdad que cada uno ha estado con sus cosas. Yo también estuve en una carrera discográfica junto a mi hermana en otro proyecto y, al final, pues la vida nos ha llevado a que sea ahora. Pero es un momento bonito porque además coincidimos con el 25 aniversario del inicio del proyecto y el 20 aniversario desde que esto paró… y bueno, nos ha llevado todo esto que se está moviendo otra vez, todo el ‘remember’ que la gente está cogiendo con los brazos abiertos y nosotros nos hemos querido sumar a la causa.
La noticia del regreso de Los Caños causó furor entre los fans incondicionales del grupo y los que hemos crecido con su música. Lo que en principio iba a ser un único concierto en Sevilla acabó desbordando cualquier expectativa. Querían darse ese regalo a ellos mismos y al público… pero el cariño ha sido tan grande que ha terminado por convertirse en una gira.
Vendimos todas las localidades en el Cartuja Center, más de 3.500 entradas en poco más de 24 horas. Para nosotros eso era un sueño. Dudaba mucho de que pudiera suceder, porque al final coges un proyecto que, entre comillas, está ‘muerto’. Son 20 años desaparecidos del combate, y las cosas cuestan, más cuando algunos medios potentes a nivel nacional ya no te abren las puertas.

Me interesa indagar en esta última reflexión que hace Kiko sobre los medios de comunicación y esa absurda capacidad que tenemos los seres humanos de olvidarnos de dónde venimos y quiénes marcaron nuestros años felices. Pero me queda claro que él continúa con la humildad del chaval que salió de casa hace un cuarto de siglo, guitarra a cuestas e ilusión intacta.
Tras el revuelo inicial y como ya tenemos plan, es hora de pasar a la acción. Llegan los promotores y el mapa comienza a llenarse de citas ineludibles, no sin antes pasar por un proceso de actualización en el que han tenido que poner en marcha sus redes sociales, generar contenido y preparar todo el material necesario para expandir la noticia. ¿Cómo ha reaccionado el público a su vuelta?
Sin duda, lo que más nos ha sorprendido a los tres es el cariño que nos tiene el público. No solo el público… también muchos compañeros de profesión que nos han llamado y escrito para felicitarnos porque nos consideran referentes.
Intuyo lo que me va a responder pero quiero saber qué se hace con todo ese cariño…
Abrir los brazos, recibirlo con mucho amor e intentar que este reencuentro dure un poquito más.
Necesito alguna pincelada más allá que lo que veo en redes sociales. ¿Hay algo que se pueda desvelar de esta gira que promete ser especial?
No puedo desvelar mucho, pero lo que sí te puedo decir es que va a ser un viaje maravilloso en el tiempo. Nos vamos a emocionar, vamos a reír, a llorar… vamos a volver —o al menos a intentar— sentirnos como cuando éramos adolescentes. Como cuando éramos unos niños.
¿Y cómo ha sido el reencuentro con vuestros temas?
Ha sido precioso. Hemos acogido todas nuestras canciones, todos nuestros éxitos, con muchísimo cariño. Junto a Víctor Elías, que es el director musical, y con el resto de la banda —que son unos fenómenos, grandes músicos todos—, hemos intentado preparar un repertorio y un show que esté a la altura, siempre respetando la esencia de las canciones. No queremos cambiarlas. Queremos que, después de 20 años, cuando el público vuelva a ver a Los Caños, escuche lo que espera: sus canciones, como las recuerdan. No versiones disfrazadas ni reinterpretaciones forzadas. Hemos insistido mucho en eso.
Y así, con esa mezcla de emoción serena y gratitud sincera, Kiko resume el espíritu de esta nueva etapa, marcada también por cómo Los Caños fueron pioneros de una tendencia al alza como la del flamenco-pop.
A raíz de su aparición, fueron muchos los proyectos que se gestaron en Andalucía con tintes similares a los suyos aunque con personalidades distintas: Andy y Lucas, Decai, Fondo Flamenco o el mismo Kiko junto a su hermana Shara, por mencionar algunos, marcaron una época dorada para la música andaluza y sus formas de cantarle, sobre todo, al amor. Pero, ¿son Juande, Javi y Kiko conscientes de cómo han influenciado a bandas coetáneas y posteriores a ellos?
Somos conscientes, y soy consciente, porque así me lo dicen muchas veces. Aunque también es verdad que no vivo pensando en eso…tanto con Los Caños como con Kiko y Shara, hemos ido rellenando un hueco en la industria. Un hueco que quizás ha motivado a otros a hacer lo suyo, a seguir adelante. Pero de verdad: no vivo con eso en la cabeza. Vivo del cariño del público, del día a día, de hacer lo que me apetece. Lo mismo mañana me da por montar una boyband con cuatro chavales y nos volvemos los Backstreet Boys. No lo sé. Hago lo que me va naciendo.
Pero es inevitable pensar que Los Caños sois legado musical de este país…
Es posible pero prefiero no cargar con ello. No me gusta pensar en términos de legado porque al final te pones una mochila encima, y eso genera una presión que no es buena. Eso sí, de vez en cuando aparece algún compañero que me recuerda: ‘Oye, que tú has hecho esto, que tú has sido esto otro’, y entonces sí, paro y pienso: pues es verdad, lo he hecho.
Y hablando de influencias y recuerdos, saltamos de tema para hablar de esa versión de Niña piensa en ti 2.0 junto a Antonio José, compositor e intérprete conocido por su participación en La Voz y por temas como A un milímetro de ti o Me haces falta. Su presencia ha sido uno de los faros del regreso del grupo, participando en esta nueva entrega del mítico himno generacional que es la canción más aclamada de la banda. Le pregunto a Kiko cómo nace esta sinergia con Antonio José.
Yo tengo amistad con Antonio desde hace mucho tiempo. Lo conozco incluso de antes de que participara en La Voz, imagínate… Hace ya muchos años. Recuerdo que el verano pasado coincidimos en unos premios en Málaga. Estuvimos charlando y me contó algo muy bonito: me dijo que la primera canción que cantó en su vida, la primera que recuerda ponerse a cantar frente al espejo, fue precisamente «Niña piensa en ti.»
Y nosotros cuando empezamos a trabajar en la nueva versión de ‘Niña’, en principio íbamos a grabarla nosotros solos, sin colaboraciones. Pero mientras estábamos en pleno proceso de producción, el cuerpo me pedía otra voz, me pedía un extra. Sentía que esta nueva versión necesitaba una colaboración, un añadido que uniera ese éxito del pasado con el presente.
Somos conscientes, y soy consciente de que hemos sido influencia para otros grupos, porque así me lo dicen muchas veces.
¿Y por qué pensaste que él podía encajar con vuestra esencia?
Pensé en Antonio porque es un artista joven, con un público joven, y eso podía darle una segunda vida a la canción. Así que lo llamé por teléfono y le propuse la idea: ‘Oye, Antonio, ¿qué te parece si después de tantos años recuerdas a ese niño que cantaba “Niña piensa en ti”, pero esta vez cantándola con nosotros?’ Y desde el minuto uno le encantó. Nos fuimos a Sevilla, la grabamos… y ha salido una cosa maravillosa, la verdad.
Me encanta como Kiko define la ilusión que Antonio José le transmitía antes de colaborar juntos y como se ha sumado a la causa de su regreso. Sin embargo, me paro a pensar y no puedo evitar preguntarle sobre su visión de la industria musical actual. ¿Piensa que le damos a la música el cariño que de verdad merece? Su respuesta no te va a dejar indiferente.
No, no creo que se le dé ese cariño. Todo ha cambiado, no sé si para mejor o para peor, pero ha cambiado. Yo vengo de otra época. Vengo de una época en la que desaparecíamos durante cuatro o cinco meses para meternos en un estudio, preparar un repertorio, componer 20 o 25 canciones y dejar 15 en un cajón. De esas, elegías 10, las grababas para un disco. Después te ibas una semanita por todo el país firmando discos, elaborando un libretito con los créditos, las fotos, los agradecimientos… Era otro proceso, otro ritmo, otra dedicación.
Soy de las que piensan que la creatividad y la velocidad no son buenas amigas. ¿Crees que esta era de las canciones efímeras tiene sentido?
Si tienes la suerte de sacar una canción y pegar un pelotazo, pues esa canción perdura más tiempo. Pero si eres un artista que lo está trabajando, que se está currando un proyecto con todo el cariño del mundo… de repente sale tu canción y a la semana ya ha bajado porque no ha tenido la acogida que esperabas, o porque han salido novedades, es muy complicado. Todo es muy mecánico, muy fugaz.
La música no es esto: ¿no?
Creo que se está perdiendo parte de la esencia: lo que es realmente la música. Crear, sentir, vivirlo. Darle tiempo a las canciones. Hay proyectos que dependen de eso, de un tiempo de maduración. Y hay artistas con muchísimo talento que no tienen ese margen. Sacan una canción, dos… y si no pasa nada, ya parece que no valen. Y eso no es así.
En esta onda de reivindicación, Kiko, en un momento dado, cita a Lola Índigo que hace poquito hablaba sobre los números y cifras que a día de hoy, parecen vitales a la hora de crear.
Y luego está pasando otra cosa que, desde mi punto de vista, es bastante fea. El otro día se lo escuché a Lola Índigo, y estoy muy de acuerdo con ella. Ahora parece que los artistas tenemos una especie de “DNI musical”. Una etiqueta con numeritos. En Spotify, por ejemplo, tú vales lo que dicen tus escuchas mensuales. Si llamas a un compañero para proponerle cantar contigo, lo primero que va a hacer su discográfica, su mánager o incluso él mismo es meterse en Spotify y mirar cuántas escuchas tienes. Si son pocas, lo más probable es que te digan que no. Los que llevamos 25 años en esto tenemos que estar constantemente adaptándonos. Y cuesta, claro que cuesta.

Creo que se está perdiendo parte de la esencia: lo que es realmente la música. Crear, sentir, vivirlo. Darle tiempo a las canciones.
La charla va llegando a su fin pero todavía me quedan un par de preguntas. La primera, creo que va directa al corazón de Kiko y de todos los fans que ahora mismo estéis leyendo esto. ¿Qué se están llevando los chicos de volver a ser Los Caños?
Bueno, yo creo que lo que estamos viviendo ahora mismo es algo muy bonito. Está muy bien mirar hacia atrás, porque muchas veces se nos olvidan cosas. Y todo esto —el reencuentro, la preparación— nos está llevando a vivir momentos muy especiales entre los tres.
Hacía mucho tiempo que no charlábamos tanto, que no recordábamos tantas cosas, que no nos reíamos así, que no nos emocionábamos juntos. Este regreso de Los Caños ha servido también para eso: para volver a unirnos como grupo, pero sobre todo como personas, como amigos. Volver a conectar.
Vamos que de repente habéis cogido la nave del pasado y os habéis teletransportado a la adolescencia otra vez…
Estamos volviendo a sentirnos esos niños de 14 o 15 años. A veces estamos de broma y nos decimos cosas entre nosotros que nos devuelven directamente a aquella época. Y es que, aunque han pasado los años, aunque tengamos más experiencia, más madurez… seguimos siendo los mismos. Las mismas tonterías, las mismas bromas. Y eso es increíble. Lo que vamos a vivir en Sevilla el próximo 15 de junio, arrancando gira, va a ser muy emocionante. Yo creo que vamos a llorar un poquito en el escenario. Seguro.
Casi la última, es obligada: ¿cómo suena el futuro para Los Caños una vez finalizada la gira?
Lo que te puedo decir es que Los Caños volvíamos para un concierto… y se ha acabado convirtiendo en una gira. Vamos a estar en diferentes sitios del país, y esa gira tendrá un cierre que, si todo va bien, será en marzo, en Madrid, en el Movistar Arena. Pero vamos a seguir, vamos a volver al estudio, vamos a seguir creando.
Porque nos apetece, porque sentimos que después de 20 años de silencio, este regreso merece ser algo más que una gira. Aunque dejemos de estar de gira, creo que es importante que sigamos vivos a nivel musical. Por si un día, dentro de dos o tres años, nos apetece volver a hacer una serie de conciertos, ahí tendríamos material para hacerlo en condiciones.
¿Y en tu caso particular? Espero que tengamos Kiko para rato…
En mi caso, por ejemplo, tengo un proyecto pausado: Kiko & Shara. El año que viene hacemos 20 años también, y me gustaría preparar algo especial para celebrarlo. Así que voy a intentarlo —no sé muy bien cómo todavía— pero quiero mantener los dos proyectos musicales vivos, y seguir tocando con ambos. Siempre creando.
Aunque han pasado los años, aunque tengamos más experiencia, más madurez… seguimos siendo los mismos.
CREAR, en mayúsculas, sigue siendo el objetivo de aquel «chavalín» de voz dulce que conquistó corazones de la mano de sus amigos del alma. Sus colegas de siempre. Veinte años después, Los Caños vuelven a los escenarios con el deseo de abrazar —y dejarse abrazar— por un público que también regresa a ellos con ese amor genuino que ha roto todas las expectativas.
La primera cita inminente es el 15 de junio en el Icónica Santa Lucía Festival de Sevilla, que servirá como pistoletazo de salida de una gira que pasará por Málaga, Cádiz, Córdoba o Valencia, entre otras, y vivirá su gran final—o su nuevo principio, según se mire— en el todopoderoso Movistar Arena de Madrid.
Desde aquí solo puedo dar las gracias a Kiko por su tiempo y a Manu Ripoll (Manu Ripoll Press) por facilitar esta charla. Cuando una es un pececillo en un océano tan grande como este, cada entrevista es un regalo. Y esta, sin duda, me la guardo para siempre.



