Faxu, en plan ‘Legendaryo’

Lo mejor de la curiosidad es el descubrimiento.

Y aunque no me entusiasma el manido calificativo de “salir de la zona de confort”, reconozco que algo de eso tiene la charla fantástica que te traigo hoy.

Faxu es uno de los artistas emergentes más prometedores del panorama urbano nacional. Su juventud, combinada con una propuesta original y una forma muy consciente de hablar y escribir, lo sostienen en una especie de cruce musical en el que conviven el rap y el hyperpop —si no tienes ni idea de lo que es, no te preocupes: resolvemos dudas en las próximas líneas— así como en la búsqueda de un lore, un trasfondo más allá de la estética e incluso de la propia música.

Tras un arranque frenético y un parón necesario para tomar aire, el artista catalán vuelve con Legendaryo, un álbum más adulto y oscuro, fruto de su evolución natural como creador. Y digo creador porque Faxu no es solo intérprete o compositor: se implica en todas las facetas que supone lanzar un tema, hacer un disco y, en definitiva, COMUNICAR su música.

Si tú también quieres romper la inercia de lo seguro y dejar que te sorprendan nuevas formas de contar y sonar, este es el momento perfecto para hacerlo. Te invito a ello. Lectura pausada, Legendaryo de fondo, y bienvenidos al universo virtual-musical de Faxu.

Para introducir la charla y retrotraernos a los orígenes, Faxu me cuenta que fue más o menos en primero de la ESO cuando empezó a interesarse por la música. Lo que le enganchó, en concreto, fue el hip-hop y todo lo que lo rodea: las letras, las batallas, la actitud, la cultura. Nacido en Barcelona en 2003, comenzó pronto a grabar sus primeras maquetas y a subir canciones, tanteando su voz y su estilo.

Pero fue al cumplir los 18 cuando algo cambió. Un clic, una revelación, una forma nueva de mirar lo que hacía.

A partir de ahí siguió publicando temas y avanzando, aunque con el tiempo llegó un parón. “Me dio un bajón y decidí tomarme un descanso”, dice con honestidad. Ahora, tras ese respiro, vuelve con lo nuevo que tiene preparado: Legendaryo.

Pero antes de hablar de Legendaryo, una de las razones que nos traen hasta aquí, quiero situar el estilo de Faxu en algún punto dentro de ese imaginario musical tan amplio al que tenemos acceso. Empezó en el hip-hop, sí, pero su propuesta va mucho más allá de las letras sentidas. Es una cuestión de sonido. Lo llaman hyperpop, pero —y esto se lo confieso abiertamente— yo no tengo ni idea de lo que significa. Quiero que sea él quien me lo cuente.

Empiezo a entender el concepto, pero todavía no termino de visualizarlo. Así que él sigue, y con sus palabras todo empieza a encajar.

Entonces, si en un principio ni siquiera sabías que estabas haciendo hyperpop, y todo parece más bien una etiqueta puesta desde fuera —Spotify, playlists, prensa—, ¿de dónde nace realmente tu propuesta musical?

Faxu es uno de los artistas emergentes más prometedores del panorama urbano nacional. Fuente: Manu Ripoll Press.

Lo vas a identificar a lo largo de la charla, pero justo esto es lo que me llama la atención de él. No hay un plan maestro, ni una estrategia de género, ni una estética prefabricada. Lo que hay es un cruce generacional entre el hip-hop y la electrónica agresiva, una mezcla que hizo suya de forma intuitiva. Faxu no responde a una escena, responde a una pulsión. A lo que le nace. En el momento en que le nace. Y eso, con tan solo 22 años, en una industria al borde del colapso, me parece un regalo.

Así empezamos a charlar sobre la creatividad y sus procesos. En la música, todo un reto. En el caso particular de Faxu, un proceso cambiante, también evolutivo, que él mismo define así:

¿Y qué pasa si algo te transmite tanto como para continuarlo?

Pero con el tiempo, también ha aprendido a adaptarse. Porque no siempre se puede grabar en la habitación de uno, en la intimidad del cuarto. A veces toca salir, compartir espacio, trabajar en estudios, colaborar con otros artistas. Y eso implica abrirse a otros métodos.

En Legendaryo, esa apertura ha sido clave. Lo ha trabajado codo con codo junto a su productor DRED BREY creando lo que él llama un workflow, una dinámica compartida que permitía que las ideas circularan con libertad. Grabar, escribir, revisar, comentar. Él le decía lo que le gustaba. Faxu respondía con lo suyo. Un proceso más dialogado, más pensado.

Lo hemos mencionado varias veces y ya es su turno: hablemos de Legendaryo, el nuevo álbum de Faxu. Un trabajo de nueve temas que llega después de Exosfera (2021), Virtuality (2022) y Versus (2023), y que marca, según él, un antes y un después en su discografía.

El resultado, según me cuenta, es un disco más oscuro que todo lo que había hecho hasta ahora. Aunque en sus trabajos anteriores ya asomaban algunas letras más introspectivas, solía haber una energía más luminosa, más animada. Esta vez, sin embargo, la atmósfera es otra: más densa, más grave, más profunda.

Esa oscuridad, dice, no viene de un lugar impostado. Tiene más que ver con el recorrido personal que ha hecho desde que cumplió dieciocho. Para Faxu, cuatro años no parecen muchos, pero a veces son suficientes para cambiar de piel. Y en su caso, ese cambio se nota también en la voz.

En cuanto al sonido, Legendaryo se mueve cómodo dentro del urbano, pero sin cerrarse a nada. Hay trap, hay ecos poperos, hay guitarras, hay experimentos. Es un disco que mezcla y prueba, sin perder su sello.

La producción también marca una diferencia clara. Cada capa está más trabajada, cada tema más pulido. Hay una voluntad evidente de elevar el nivel, de mostrar otra versión de sí mismo, más consciente, más madura.

La vuelta ya está siendo tan legendaria como el título del álbum, pero quiero saber si realmente Faxu siente que ha evolucionado respecto a sus anteriores trabajos. Es lógico pensarlo, claro, pero quiero que sea él quien lo diga. Y sobre todo, quiero saber por qué.

El concepto del álbum, me cuenta, no nació como una idea cerrada, sino que fue tomando forma sobre la marcha. Surgió de un tema que hicieron y cuyo título —Legendaryo— resonó con fuerza. Le gustó tanto, que decidió convertirlo en el nombre del proyecto entero.

Faxu confirma que este disco es mucho más que un trabajo cocinado a fuego lento. Es una evolución, sí, pero también un punto de partida. Una forma de volver a empezar lo que quedó dormido tras el parón.

Indagando en los materiales de Faxu para preparar esta entrevista y buceando en su música, una pensaría que tiene muy definida su estética visual: colores vibrantes, referencias digitales, tintes de ciencia ficción… Sin embargo, lo que me cuenta desmonta un poco esa impresión. Para él, esta parte nunca ha sido un pilar central del proyecto. Más bien lo contrario: aunque reconoce que con Legendaryo ha empezado a prestarle más atención, su foco nunca ha estado en construir una identidad visual de manual, sino en crear un universo, un lore. Una historia. No se trata tanto de estética como de narrativa.

Faxu no reniega de lo visual, pero lo pone en su sitio. Dice que no hace falta tener una estética de marca para que la música conecte.

Aun así, Legendaryo marca un cambio. Aunque admite haber sido un poco hater de lo estético, en este álbum sí quiso desarrollar un imaginario más cuidado, pero no desde lo visual por lo visual, sino desde lo simbólico.

Pero si ya hemos hablado de narrativa, sonido y estética, nos queda una pieza clave: el directo. ¿Qué pasa cuando todo ese universo que Faxu ha ido construyendo se traslada al escenario?

Lo que propone va más allá del formato clásico: no se trata solo de interpretar canciones, sino de generar una experiencia escénica, sensorial. Que incluso quien no conecte del todo con el género pueda apreciar la dimensión técnica, estética y emocional del conjunto.

Legendaryo, también sobre el escenario, no busca impacto inmediato. Busca atmósfera, cuidado, coherencia. Lo suyo no es ruido: es forma.

Y para acabar, toca hablar de industria. De ese entorno vertiginoso donde lo inmediato se impone, y donde creadores y oyentes parecemos atrapados en una especie de loop que resta emoción y suma ansiedad. Al menos, así lo percibo yo. Pero quiero saber qué piensa él. Qué cree que puede aportar un proyecto como el suyo, tan cuidado y particular, en este ecosistema tan acelerado.

Lo que Faxu propone —sin que sea una consigna— es un freno. Una pausa. No en el sentido de lo lento, sino en el de lo consciente.

En una industria obsesionada con la rotación constante, Faxu no parece querer correr. Prefiere construir. Aunque sea más lento. Aunque cueste más. Aunque no entre en todas las listas. Porque para él —y eso queda claro al terminar esta charla— hacer música sigue siendo un acto íntimo, no una carrera.

Legendaryo es el último álbum de Faxu. Fuente: Manu Ripoll Press.

Tengo la suerte de haber descubierto y charlado con gente muy interesante desde que empecé a hacer entrevistas, pero siempre —sea cual sea el motivo— hay algunas conversaciones que te remueven más que otras.

Descubrí a Faxu casi por accidente, escuchando sus temas con la intención de preparar bien las preguntas y, sobre todo, de sacudirme la losa de enfrentarme a un tipo de música que, a priori, no forma parte de mis hábitos de escucha. Desde entonces, la sorpresa y las ganas de seguir explorando su universo no han hecho más que crecer. Y el culpable de todo eso es él: por su elocuencia, por su forma de construir canciones y por cómo consigue llevarte, casi sin darte cuenta, a su mundo.

A partir de aquí, un par de recomendaciones: dale una escucha a Legendaryo y síguele la pista a Faxu. Si has llegado al final, habrás visto que merece la pena.


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